PROYECTO MD
Reforma integral de cocina, lavadero y baños.
El principal desafío del proyecto fue integrar parcialmente la cocina al área de living–comedor, ya que se trataba de un apartamento con una cocina completamente cerrada. Esta integración se logró mediante la reconfiguración del recibidor de entrada, transformando el pasillo con despojador en un estar diario vinculado a la cocina.
De esta manera, el espacio no solo se amplió, sino que respondió al deseo del cliente: darle más vida, uso y protagonismo a la cocina, integrándola de forma sutil al resto del apartamento.
La materialidad se definió a partir de materiales nobles y atemporales, como la madera, el cuero y el terrazo. Los acentos de color se utilizaron estratégicamente para jerarquizar sectores específicos, destacando el coffee point y aportando carácter al estar diario a través del empapelado.
El baño principal presentó otro de los grandes desafíos del proyecto. A pesar de ser un espacio muy amplio, su distribución original no aprovechaba correctamente los metros disponibles y contaba con escaso espacio de guardado. Aquí se decidió romper con la neutralidad, incorporando el color preferido de la clienta en el área de ducha. El nicho vertical no solo suma funcionalidad, sino que aporta altura y ritmo al espacio, convirtiéndose en el detalle que termina de definir el diseño.
En el baño de los niños, el objetivo fue crear un espacio flexible y atemporal, capaz de acompañar su crecimiento. Por eso se trabajó con una base de tonos neutros, incorporando acentos más marcados —como la mesada en azul oscuro— y un mural de inspiración espacial que aporta identidad y carácter. Esta pared fue resuelta únicamente con pintura, permitiendo una futura transformación del espacio a medida que los niños crezcan.
Cada ambiente fue pensado y diseñado de manera integral, respondiendo a las necesidades, rutinas y deseos de la familia, logrando espacios funcionales, cálidos y con identidad propia.